viernes, 11 de noviembre de 2011

Martín Maigua


Comencé por la bolilla que menos sabía

En un impulso por abandonar el examen
le dije al profesor
que la Facu era secundaria en mí.
Afuera estaban mis padres y amigos,
mamá fumaba yendo de un lado a otro
y de a ratos miraba el reloj. Papá esperaba serio
en un banco del pasillo, no quiso hablar con nadie
hasta que yo saliera.
Mis amigos escondían en bolsas de nylon
distintos frascos
con cócteles de olores putrefactos.

Si lo que más querés es otra cosa
no dejes de hacerla, me dijo el profesor.
Sentí una fuerza extraña
y con la seguridad de quien decide su propia muerte
le propuse que me preguntara lo más difícil.

Entonces fijó su vista
en la cruz de arriba de la ventana
y cuánto vale serlo que uno quiere en la vida, me preguntó.

Martín Maigua nació en Salta en 1978, y a los 18 años se radicó en Córdoba. Fundó y dirige la Editorial Nudista (http://www.editorialnudista.blogspot.com/) y es uno de los impulsores de la Feria de Ediciones Independientes llamada Libros Son.
El mundo no es más que eso es su primer libro publicado. Desde hace un año y medio vive en Cosquín. Escribe periodicamente en http://www.tantomundo.blogspot.com/

Martín Maigua lee hoy viernes en el Festival de Poesía SALIDA AL MAR ( http://salidaalmar.wordpress.com/poetas/ )

jueves, 10 de noviembre de 2011

Temperley (Patricio Foglia)


sobre Temperley, de Patricio Foglia.
(En el aura del sauce, Buenos Aires, 2011)


Temperley es el primer libro de poemas de Patricio Foglia. Un libro breve donde las palabras aparecen estalladas. Un fuego artificial que explota su sentido una y otra vez, al infinito. Con un elogioso prólogo de Osvaldo Bossi, Temperley se divide en cuatro series bien diferenciadas, aunque todo el conjunto hace eco con lo que podría ser un poemario iniciático. Sin embargo, la voz joven que dice los poemas no persigue aquí la adultez ni sus estereotipos ni maneras: más bien traza un camino propio, rebelándose contra las reglas que imponen el mundo del trabajo y los mayores, el barrio y la educación sentimental.

Huir de lo conocido. Crecer hasta volverse chico otra vez. Conocer y perder el amor o la guerra. Los poemas de Foglia dan cuenta del recorrido de un yo por diferentes tiempos y espacios. El encierro, aparentemente eterno, del empleado de un locutorio en una ciudad arrasada y hecha de escombros, que vive más en su imaginación que afuera de ella; el sueño infantil de la nave espacial con viaje a la luna incluido; el recuerdo del amante perdido y una guerra absurda que, se sobreentiende, es Malvinas.

En esas peripecias de la voz, la casa y la lengua paternas quedan atrás. También lo-que-se-debería-haber-sido, porque gana la batalla el yo que da el salto y, entonces, pierde el cliché: “retumba ahora en el vacío/ porque somos de temperley, y nadie/ es astronauta en temperley/ porque la gente se dedica a otras cosas/ me decían: si te gusta viajar,/ podés ser/ camionero ,/ y yo escuchaba esa clase de crueldades/ que sólo circulan entre amigos/ muy amigos/ pero yo tenía claro que no podía seguir viviendo/ en temperley/ en la casa de mis viejos/ en el barrio de mis amigos”.

¿Cómo hacer para convertirse en otro? ¿Qué lugar nuevo ocupar? ¿Cómo alejarse de lo que todos esperan de uno? Ser distinto -o jugar a serlo- (astronauta, bailarín, soldado, fantasma, son algunas de las posibilidades que el autor acumula en su libro), implica un pasaje la mayoría de las veces inquietante y doloroso. Un aprendizaje a contrapelo: “mientras releía me acordaba/ de la cara de espanto que nos ponían/ del horror en sus rostros/ cuando les decíamos que nos llamábamos igual/ y que nos amábamos tanto”.

En los poemas de Temperley , no sólo hay alguien que imagina y fantasea a la manera de un chico transformado en el protagonista de su película favorita, incluso existe quien sufre por amor y revisa su memoria en busca de fragmentos de vida compartidos, esquirlas de momentos íntimos, ya imposibles, que perforan el corazón como una herida de bala.

Verónica Pérez Arango

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Verónica Pérez Arango (Bs. As., 1976): Estudió Letras en la UBA y actualmente cursa la Especialización en Procesos de Lectura y Escritura en la misma universidad. Publicó la plaqueta la desdentada (Dirección General del Libro y Promoción de la Lectura, 2002) y Camping (Vox, 2010). Poemas suyos fueron antologados en el libro Quedar en lo cantado (El fin de la noche, 2009). Obtuvo dos menciones en la convocatoria Poeta Revelación 2011 organizada por Plebella. Dicta clases y talleres de literatura.

Reseña publicada en la muy bonita revista NO RETORNABLE ( www.no-retornable.com.ar )

martes, 8 de noviembre de 2011

Jorge Nuñez


ley

rocas oscuras metálicas

grandes como una ciudad

flotan en el vacío

cumplen en bajar hacia mí

cada vez que les pido

aceleran arden

se desintegran en la atmósfera

en esas noches

minúsculas partículas

caen sobre cualquier lugar


* * * * *


bitácora

aunque mi derrotero no haya sido heroico

y de hecho no conozca más que

estas cuatro paredes

así y todo aprendí

a guiarme con las estrellas

a dormir atado para no perder el rumbo

la barba helada

cerca de los témpanos del sur

resulta sorprendente la distancia

el fragor de aquellas noches en la cubierta

oscilante y resbalosa

y las rémoras echadas por la borda

que siguen pesándome

aún desde el fondo del mar

como si todo itinerario

estuviera hecho de renuncias

lo cierto es que llegué al punto

de querer inventar un puente

o una persona a quien mirar a los ojos...

(tarde o temprano todos escribimos

desde un lugar remoto

con la sola esperanza de que alguien

se acerque a rescatarnos)

sobreviví con lo que tenía a mano

mi idea fue verter en la botella el mar

y su inclemencia

asegurar una tapa hermética

y lanzarla con toda mi fuerza

para quedarme viendo

cómo se perdía en el horizonte


* * * * *


un nombre propio

es inútil intentar callarnos

el cuerpo es por naturaleza un instrumento

más ruidoso que un viejo restrojero

los tendones no dejan de crujir

la respiración el fluir de la sangre

se interponen

pongo el oido en la almohada

como en el riel de una vía muerta

y esa es toda mi búsqueda

sé que detrás de los últimos árboles

que esperan su cuota de viento

o más allá

en los declives que hacía

la respiración de mi madre

una nota muda golpea

desde siempre

las letras de mi nombre

late al revés de mi corazón

y sostiene mi andar

de pequeño saltamontes

sobre el papel de arroz



Jorge Nuñez (1969, CABA)
De La administración del fuego


Fuente: www.muchachodeloshelados.blogspot.com

lunes, 7 de noviembre de 2011

Juan Gelman

- En general corrijo poco porque le tengo un gran respeto al momento más feliz, que es el momento de la escritura. Al día siguiente viene la amargura. Cuando escribís, te sentís sacado de vos mismo; y como a la edad que tengo ya estoy aburrido de mí mismo, salir de mí mismo escribiendo me produce una gran felicidad.

- En el habla de la gente hay mucha riqueza, mucha capacidad de inventar. Pero lo que hay, sobre todo, es un ritmo (...) En el habla encuentro una música, pero yo no hago una división entre poesía popular y poesía culta, porque la poesía es poesía o no lo es. La poesía es lenguaje calcinado, entonces todo lo que es exterior, lo que es experiencia, vivencia, interroga la imaginación para buscar una expresión. Ahí quema lo que está de más, en materia de palabras.

- Sin la tradición nada se puede romper, empezando por la tradición.

- Los neologismos surgen por necesidad expresiva, nunca como juego. No me alcanzaban las palabras para decir ciertas cosas que sentía, que la imaginación me traía a la boca. No encontraba palabras para expresar. Y todavía no las hay. En eso estamos los poetas para nombrar esa especie de misterio invisible.

Extractos de reportaje publicado en el diario Página12: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/17-23410-2011-11-05.html

viernes, 4 de noviembre de 2011

Sepan que todos los días son como los domingos



DOMINGO 6 de Noviembre a las 19:00hs.


CASA DE LA LECTURA. Lavalleja 924.


LECTURA DE POESIA
[Integrantes de los talleres de poesía y narrativa coordinados por Paula Jiménez]


Leen: Lorena Acheriteguy / Irma Rosa Alsieri / Laura A. Arnes / Sabrina Blanco / Lucía Bottaro / Jorge D'Alessandro / Fernando Graneros / Damián Lamana Guiñazú / María Laura Sabino / María Silva / Alicia Villoldo - Botana / Helena Krauss.


Están Invitados!

jueves, 3 de noviembre de 2011

Tiziano Scarpa. Atardecer en Zara.

Atardecer en Zara


Estimados señores, esto que ven
es el atardecer. Lo sé:
son apenas las seis de la tarde;
el sol brilla todavía.


¿Pero en qué momento exacto comienza
el atardecer? Yo creo
que cuando empezamos a esperarlo.


Nos encontramos en Punta Bajlo, frente
a la isa de Ugljan.
El islote que tenemos enfrente se llama Osljak.
Ese pueblito es Kali; aquel otro, Preko.


Les pido que observen
las boyas herrumbradas, los bidones que flotan
oxidados: ya sea la forma, ya el color,
si son impacientes,
puede servirles a ustedes
para hacerse una imagen no adecuada
de la forma que adoptará el sol al atardecer.


Hemos llegado con mucha anticipación
porque ésta es la empresa más difícil
de mi trabajo: explicarles el atardecer.
Y estoy un poco emocionado.


Si no los satisfago
pueden pues abstenerse de la propina;
nuestra visita terminará aquí.


Este no será un atardecer cualquiera.


Piensen que Alfred Hitchkock
cuando pasó por aquí dijo
que en Zara se contempla el más bello atardecer del mundo,
más bello incluso
que el que arranca aplausos a la gente en Key West.


El atardecer en Zara, a no dudarlo,
eligió al testigo mejor autorizado,
a alguien que sabe cómo encuadrar el mundo.


Sólo los directores son titulares
de esa pastosidad de la luz,
esa pegajosa mirada sobre la realidad
que en los filmes se llama fotografía.


Es decir que si lo hubiese dicho Albert Einstein,
Adolf Hitler, o acaso el Papa o Marilyn,
no habría sido pues lo mismo.


¿Se dieron cuenta
de que en nuestra época
no es posible representar
el atardecer? Es un tabú.


Las fotos, los cuadros, los videos
que lo representan son kitsch.
Empalagosos. Vulgares.


Lo que ahora nosotros estamos esperando
será el atardecer más bello del mundo:
será pues un superatardecer;
un atardecer hiperkitsch, de alto riesgo.


¡No saquen fotos! ¡No aprieten el REC!
Mantengan apagada las videograbadoras.


¿Es que no se dan cuenta del peligro?
Regresarían a casa con un patético souvenir.
Un ridículo objetíto
estimado tan sólo por ustedes. Insignificante
y banal para los otros.


¿Es eso lo que quieren?
¿Por qué razón vinieron hasta acá?
Vamos, adelante. No es un deshonor
admitir las propias debilidades.
¿Buscan la belleza? ¿Sí o no?
¿Por qué entonces avergonzarse?


Este acto de mirar debe vivirse
sin que nadie se dé cuenta del todo
y sin documentarlo. Lo prescribe
la estética en vigor.


El arte da un paso atrás
en presencia del atardecer: no hay
simulacro aceptable seriamente.


El buen gusto tutela este instante,
justo este, el de ahora.


Y a mí me paga
el ente de turismo
para decirles que el atardecer
tiene que ser visto en vivo.
Solamente en flagrante.
No es representa ble.


Y sí, hay que resignarse,
a estar aquí completamente,
completamente ahora.


Creo que ya lo tenemos frente a nosotros, ¿no lo creen?


Miren qué grande que es,
se expande hacia todos lados.
El rojo termina
en el lomo de las nubes,
ahí, detrás de ustedes.


Hay dos pesqueros que pasan.
Ellos también forman parte del atardecer.


Sí, está bien, está bien;
entiendo. Me callo.

Tiziano Scarpa


Extraído de http://ustedleepoesia2.blogspot.com
traducción: Diego Bentivegna

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Daniel Oblitas


Durmiendo de día

al abrir los ojos
los sueños se pierden
como una descarga eléctrica
y el humo que sale de mis pestañas
se desvanece con los fantasmas en la luz

duermo de día
espero la noche
mi cama se niega a soltarme
con sus frazadas me atrapa
tomando la forma de mi cuerpo

despertar solo
es como perderse en un desierto
el agua que crees ver
no es más que la misma arena
que te raspa la garganta

pero al lado de tu cuerpo
la naturaleza es aun más salvaje
y tengo ganas
de que cada respiración
sea como un tornado
que vuelve a enredarme los cabellos


* * * * * * * * * * * *


Mirando el techo

me quedo en la cama
por un momento intemporal
dejando que el afuera
gire alrededor de otros

en un cubo tridimensional
cavilo boca arriba
y esa placa de cemento
que cubre el cielo
me pesa

a veces algún bicho
se posa en la pintura
y según la posición de mi cuerpo
decido si lanzarle o no
algún zapato

las persianas filtran
radiaciones solares
iluminando las partículas de polvo

se cuelan también las ondas disonantes
con tono tenebroso
de una masa en movimiento
y yo naufrago en las frazadas
sin intención de levantarme


* * * * * * * * * * * *


Regocijado en la pereza

no pretendo alterar algo
ni dejar descendencia
pero quiero seguir mirando

rascarme la barriga
mientras el sol
atraviesa mis ventanas

el viento hace flamear las cortinas
también mis hojas
y las vibraciones de los parlantes
marcándome el ritmo cardiaco

haciendo nada
mientras todo está encendido
mudo el televisor
transmitiendo la hecatombe

navego en el computador
sobre una silla giratoria
deseando un aire acondicionado


Daniel Oblitas nació en Lima (Perú) en 1983. Céfiro labial (Huesos de Jibia) es su primer obra publicada.