jueves, 29 de septiembre de 2011

Paula Jimenez

Una noche queríamos comprar

merca y entré a un conventillo

de tres o cuatro pisos,

las escaleras circulares daban

a los palieres anchos y en las puertas

de las habitaciones había mesas

donde atendían los punteros. ¿Qué pasa

si no vuelvo? pensé, nadie se entera.

Una mujer sacudía su vestido

apoyada en la baranda y un pendejo

paseaba en un triciclo. Trancé, después me fui

y como si fuera

a convertirme en la estatua de sal

del Evangelio o en la chica

de piedra del Abasto, no miré atrás

al descender, a diferencia

de los colectivos. Pura superstición

o miedo de andar

mostrando el miedo. No sé, fijé la vista

y sin chistar

bajé. Me acompañaba un eco que era mezcla

de risas, voces, cacerolas, una vida

de esas donde nadie

está solo. Podía imaginarme un patiecito

con piso de baldosas, el interior roído

de un living comedor, la tele

prendida, una familia.

Yo a veces siento

envidia de esas cosas.


Del libro "La Mala Vida"

Fuente: http://lareconstrucciondeldeseo.wordpress.com/

e.e. cummings. lo-que-sea aparece.


II

que mi corazón esté siempre abierto a
pajaritos que son los secretos del vivir
canten lo que canten es mejor que saber
y si los hombres no los oyen los hombres son
viejos

que mi mente se pasee hambrienta por ahí
e intrépida y sedienta y flexible
y hasta si es domingo que pueda equivocarme
pues siempre que los hombres tienen razón no
son jóvenes

y que yo pueda no hacer cosa alguna
eficazmente
y amarte a ti así más que verdaderamente
jamás ha habido un tonto tan grande que no
acertara
a sacudirse todo el cielo sobre su cabeza con
una sonrisa



IV

me gusta mi cuerpo cuando está con tu
cuerpo. Es así una cosa tan totalmente nueva.
Mejores músculos y nervios más,
me gusta tu cuerpo, me gusta lo que hace,

me gustan sus cómos, me gusta sentir la
columna
de tu cuerpo y sus huesos y la temblorosa
firme-suave idad y lo que he de
una y otra y otra vez

besar, me gusta besar esto y aquello de ti,
me gusta, acariciando lentamente la, pelusa
sacudida
de tu piel eléctrica, y lo-que-sea aparece
sobre la carne que se abre...Y los ojos
grandes migajas de amor

y posiblemente me gusta la emoción
de bajo mí tú tan totalmente nueva


XV

un gran

hombre
ha muerto.

Alto como la verdad

fue quién: y
vistió (las montañas
entienden

cómo) su vida

como un (ahora
con
un dulce sol

dentro, ahora con un

millón
flamante billón de clases
de innominado

silencio)cielo;


XXV

uno no es la mitad de dos. Es dos que son mitades de uno:
reintegrando esas mitades, no resultará
la muerte o alguna cantidad; sino algo verdadero
y mayor que las máximas cifras enumerables

atiende, omitiendo la milagrosa estela,
esta simple verdad: cuidado con los sin corazón
(dado un escalpelo, diseccionan un beso:
o, vendida la razón, insueñan un sueño)

una es la canción que ángeles y demonios cantan:
todas las mentiras asesinas dichas por mortales suman dos.
Que se marchiten los mentirosos, devolviendo a la vida lo prestado;
nosotros (por un don llamado muriendo nacer) debemos crecer

profundos en la mínima oscuridad, recordándonos
que el amor sólo conduce su año.

Perder todo, encontrarlo entero

martes, 27 de septiembre de 2011

Yaki Setton

La educación musical
A Manu y Juli

Estamos solos en la plaza sin nada que hacer
hay que inventar algo y empezamos a patear una pelota.
La espalda duele, los muslos también y ellos corren
tienen 13, 16 y juegan con su padre.
En un esfuerzo por seguir juntos ellos me acompañan.

*

El frío nos rodea en este invierno y los cuerpos se fatigan
solos ateridos por el frío que cala los huesos.
En el atardecer se impone un juego de mesa de esos
que me aburren siempre. Me obligo y ellos me empujan
a ganar y perder. Sus sonrisas, sus gritos de bronca
me hacen sentir vivo

*

Se asoma niño en los títulos de la película de Temple: The future
is unwritten. Aprieta mi mano en este cine de Villa Urquiza mientras
nos hace saltar de la silla ¡White riot - I wanna riot , White riot,
a riot of my own ! Strummer grita desde la banda sonora y juega de chico/
en una hamaca desde la pantalla, ¡a que va a asaltar los barrios blancos
de Londres!

*
Me pide una guitarra. Miramos varias. Cualquiera, me dice. Y yo señalo
cuál mientras él se preocupa por una armónica que pagará de su propio/
bolsillo. La elige como si fuera un experto. La observa, ella baila
sobre su mano izquierda, y la pone entre sus labios para hacerla vibrar.

*

El gusto por el vinilo es, muchas veces, una lucha inútil por recuperar
lo que ya no existe. Así se suceden infinitas escenas por el disco
que se escucha mal, la púa que se gasta o la impedancia que hay
de un equipo a otro. Entre éxitos y fracasos nos movemos con soltura/
y otras con grave incomodidad mientras la música suena, bien
o mal, sin parar.

*

Son esos momentos de gracia. Es medianoche y apretados los tres
en el asiento trasero de un taxi vamos de una punta a otra de la ciudad/.
Ellos hablan de fútbol, de jugadores, de estadísticas y campeonatos
ganados por la azul y oro. La felicidad me atraviesa no sé por qué
mientras dormito y mi cabeza cae y se levanta sin cesar.

Yaki Setton (Buenos Aires, 1961)
De La educación musical (inédito)

Fuente: http://muchachodeloshelados.blogspot.com/


domingo, 25 de septiembre de 2011

Alicia Genovese: Presentación libro Leer Poesía

Presentación del libro Leer poesía. Lo leve, lo grave, lo opaco,
de Alicia Genovese:



Participan
Horacio Zabaljáuregui
y la autor
a.


A través de los nueve ensayos que componen Leer poesía, Alicia Genovese sitúa el lenguaje poético en el marco de la época, lo contrasta con otros discursos y construye eficaces vías de acceso para precisar sus rasgos característicos y los recursos para su confección.
Alicia Genovese compone un libro atractivo y estimulante, por fuera de hermetismos y jergas, que abre un espacio de diálogo con los lectores que buscan una aproximación teórica que permita leer y pensar la poesía.
Fondo de Cultura
VIERNES 30 DE SEPTIEMBRE,
a las 19, en

Librería Eterna Cadencia Honduras 5574, Buenos Aires





viernes, 23 de septiembre de 2011

Nostalgia (Walter Cassara)

A continuación, trascribimos el texto leído por Tom Maver en oportunidad de la presentación del libro "Nostalgia y Otros Poemas", del poeta Walter Cassara:

Quince años de poesía en un libro. Yo, con apenas veinticinco de vida, no puedo ni imaginarme lo que significa querer preparar una antología. Digo, cuando Walter escribía Solar del extranjero, yo estaba terminando la primaria. Por eso la pregunta de qué se sentirá enfrentarse a tantos poemas escritos años atrás por uno mismo o por quien uno fue en aquel entonces, para mí es importante. Y sobre todo cuando en los poemas reunidos, Holderlin mira hacia atrás sin que las palabras le revelen nada, a Mandelstam le preguntan por el tiempo y la historia, desfilan todas las figuras mitológicas, Caliban se retuerce, los poetas de la época platónica se encuentran lejos del lenguaje, un ciclista pasea sus inquietudes… Esto me lleva a preguntarme por la flexibilidad de la identidad de una voz que cambia continuamente hasta llegar a una frase como: Al fin soy yo mismo, tal cual fui soñado. Y pensé: alcanzar un yo del modo en que otro alcanza con claridad un sueño. Es con esta abundancia de personas y personajes con los cuales Walter Cassara forma su antología personal. Así, a medida que leía los poemas, sentí que me sumergía en una materia enrarecida, como un nene con los bracitos puestos se tira al agua y parece idiota, temeroso y entusiasmado, y nada le evita que lo arrastre la corriente.

Pero por momentos, mientras
leía Nostalgia y otros poemas, me preguntaba: ¿dónde estoy, en dónde me metí? En un poema dice, por ejemplo:

¿Qué fuiste a ver?

Tu casa yace

olvidada entre higueras

al borde de un camino.

Nadie recuerda tu paso por allí;

la red fugaz que teje el tiempo

te apresó en el vacío.

Yo mismo me preguntaba: ¿qué acabo de ver? ¿El poema como un encierro luminoso, una inaccesibilidad juguetona, un lugar donde nunca estuve, acabo de sentir una nostalgia que no me pertenece? Quizá parte de la tarea poética consista en eso: en que nos lleven a un lugar extraño y nos dejen unos momentos ahí hasta que, finalmente, reconozcamos cosas nuestras también, cosas que no existieron en nuestra vida pero que siempre –nos parece ahora- estuvieron ahí. Y de pronto estamos donde nunca estuvimos sin siquiera habernos movido –aunque sí conmovido-, y podríamos decir: Alcanzaré el último confín, y seguiré en la palma de su mano. Así nos gobierna la corriente quieta de estos poemas turbulentos.

Una antología también es una relectura, un trabajo sobre lo mismo que cambia. Porque al tiempo que se vuelve al antiguo poema y se siente que algo se perdió desde el momento de su escritura, también se tiene la oportunidad de volver siempre a ellos como por primera vez: los poemas quedan siempre insaciables, siempre vírgenes. Y aún intocados, al ponerse en relación con otros de otra época, vuelven a cambiar su sentido. Una antología es un reordenamiento y un recorte. Recordar y recortar trabajan juntos enhebrando una suerte de totalidad que, como la de la memoria, es parcial pero puede llegar a lugares de mayor inquietud y poner en relación algo que con los ojos del presente era imposible de ver.

Quizá eso sea la nostalgia. Volver al pasado y luego volver al presente. Hay algo de reconocimiento, de extrañeza, de pequeños desgarramientos y ensoñación; y hay algo de pérdida pero sobre todo de rescate. Si no, escuchen:

Pero algo queda todavía por decir

siempre queda algo, algún pertrecho

un último detritus en la lengua,

algún pájaro que allí rehíla, ciertas

imágenes que adoro y no conozco.

Pienso que quizá este libro tenga una trampa. Una trampa en la que espero que todos caigan. Porque la nostalgia relaciona el pasado con el dolor del presente. Y de hecho hay un tono deceptivo en la antología (del cual la ironía trata, por momentos, de distanciarse). Pero no nos engañemos, ya nos lo enseñó, entre tantos otros, Carver: escribir es una tarea de transfiguración, donde el material se transforma sin importar el tema ni so origen, y donde, de un modo u otro, empieza a reinar el regocijo. Puede haberse muerto el perro de tu hija, que si eso se vuelve material de un buen poema, te vas a poner feliz incluso de que haya ocurrido. Walter escribe:

¿Fingir que no lo sé? Ya es tarde, estoy en mi emboscada;

el deseo como una piedra atada al cuello me arrastró

a este lugar; y haría falta otra vida para saber qué significa

ese jeroglífico espejado en la carne.

Todo lo que percibimos son incrustaciones,

como ripios en el camino que sacuden

nuestro sopor, pero no alcanzan a despertarnos.


Cuando uno se toma todo ese tiempo para decir algo melancólico es porque se da cuenta de la belleza de lo que tiene entre manos. A ese tesoro acarreado desde muy lejos, como dice Walter, a ese algo, para que fueran poemas, hubo que envolverlos en lenguaje, hubo que acariciarlos largamente con la voz. Y terminamos por regodearnos con ese tono que recomienza una y otra vez y que como lector, agradezco.

Así es que este libro es anfibio, participa de diferentes órdenes y nos genera emociones encontradas, complejas. Fíjense:

Mi cuerpo se replegó hasta adquirir

la liquidez y transparencia de un animal marino:

mitad piedra, mitad marino.

Una vez que terminé de leer Nostalgia, si bien no pude contestar en dónde había estado, aún hoy no lo sé, pude ver esa transfiguración del poema, mitad piedra, mitad marino que logra convertir todo en placer: el libro que reúne quince años de poesía empieza con la palabra Nostalgia y termina con el infinitivo sonreír: la sombra que fui, a veces, me hace sonreír.

Entonces, mirar una sombra y sonreír. Mirar el trabajo hecho durante quince años, sentir nostalgia y sonreír. Imagino que Walter Cassara, como un Orfeo trayendo del brazo algo que creía perdido, pasado, llegó al punto en que puede finalmente mirar atrás, hacia estas páginas luminosas, ver de frente su Nostalgia y a aquel que escribió esto años atrás y que los poemas no se desvanezcan en el aire

y lo que una vez creí truncado

aun roto para siempre, alumbra en la boca.

Así, Walter Cassara nos entrega su Nostalgia, aunque quizá necesitemos leer todo el libro para poder entrar y salir de la trampa sonriendo, y repetir con él:

¿Hay algo más hermoso y cruel que esto?


Tom Maver

lunes, 19 de septiembre de 2011

Walter Cassara


Este Miercoles 21 de Septiembre

en CASA DE LA LECTURA

Huesos de Jibia
presenta:

Nostalgia y otros poemas
de Walter Cassara

domingo, 18 de septiembre de 2011

¿Y si sí ?

¿Si entre tanto Lenin,
coyuntura
y organismo de base,
y compañero,

si entre tanta vigilia y Antiduhring,
entre tanto plenario y cigarrillo,
se nos está infiltrando la ternura
como un disimulado agente de la CIA?

¿y si apoyo la moción
quiere decir
sos linda?

¿y si yo estoy de acuerdo en el planteo
quiere decir
qué bárbaros tus ojos?

¿y si me adhiero
quiere decir sencillamente
que me adhiero?

ojo compañerita,
vigilancia,
que el enemigo acecha.

analicemos el asunto
a nivel de autocrítica

pero un poco más cerca,
mirándonos los ojos,
interminablemente
si es posible.

Humberto Costantini