viernes, 10 de marzo de 2017

Nahilí Jarcovsky



Las mujeres, las mujercitas

Las mujeres, las mujercitas, las señoras, las señoritas, las niñas, las niñitas,
las damas, las damitas, las doñas, las doñitas, las cholas, las cholitas,
las madres, las no madres, las hijas, las abuelas, las bebés, las chicuelas,
las amigas, las parientes, las pequeñas, las crecidas, las compañeras, las conocidas,
las trans, las solteras, las lesbianas, las casadas, las putas, las divorciadas,
las gordas, las flaquitas, las sencillas, las coquetas, las chatas, las con tetas,
las tímidas, las rebeldes, las brujas, las religiosas, las arrugadas, las pecosas,
las ciudadanas, las campesinas, las estudiantes, las recibidas, las zarpadas, las reprimidas,
las negras, las mulatas, las indias, las nativas, las libres, las cautivas,
las mestizas, las mezcladas, las morenas, las tostadas, las blanquitas, las lavadas,
las laburantes, las militantes, las activistas, las feministas, las amas de casa, las artistas,
las creadoras, las rupturistas, las saludables, las enfermadas, las maestras, las amaestradas,
las viejas bien, las sindicales, las vecinas, las presidentas, Caperucita y la Cenicienta,
las residentes, las disidentes, las sonrientes, las sin dientes, las indigentes, las diferentes,
las hippies, las derechosas, las de izquierda, las del centro, las de afuera, las de adentro,
las muy-muy, las tan-tan, las no-se-qué, las más-o-menos, las siempre-no, las dale-bueno,
las a llorar cuando duela, las a reír cuando guste, las a gritar cuando asuste,
las inmigrantes, las emigrantes, las viajeras, las caseras, las oriundas, las extranjeras,
las arraigadas, las desterradas, las entregadas, las enterradas, las ignoradas, las desechadas,
las coloridas, las discretas, las atrevidas, las recatadas, las queridas, las maltratadas,
las curtidas, las suavecitas, las seguidas, las perseguidas, las explotadas, las reducidas,
las locas, las alocadas, las dormilonas, las desveladas, las felices, las violadas,
las presas, las presionadas, las ganadoras, las perdidas, las vencedoras, las vencidas,
las dudosas, las decididas, las luchadoras, las sometidas, las vivas, las fallecidas,
las que dicen, las que escuchan, las que sienten, las que vibran, las que hacen, las que piensan, las que huelen, las que miran,
las que no saben, las que no entienden, las que no deben, las que no quieren, las que no tienen, las que no pueden,
las que imaginan, las que vuelan, las que guardan, las que aprietan, las que sueñan, las que esperan,
las que vinieron, las que vendrán, las que se fueron, las que volverán, las que estamos, las que no están,
las todas para una, las una para todas,
yo, vos, ella, nosotras, ustedes y aquellas.
Todas con todo en todas,
todas en todo con todas,
todas todas todas,
todas,
todas,
todas,
siempre, por siempre y para siempre
debajo del mismo sol.

Nahilí Jarcovsky - 8 de Marzo de 2017

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Gioconda Belli


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LOS PORTADORES DE SUEÑOS

En todas las profecías

está escrita la destrucción del mundo.

Todas las profecías cuentan
que el hombre creará su propia destrucción.


Pero los siglos y la vida
que siempre se renueva
engendraron también una generación
de amadores y soñadores,
hombres y mujeres que no soñaron
con la destrucción del mundo,
sino con la construcción del mundo
de las mariposas y los ruiseñores.


Desde pequeños venían marcados por el amor.
Detrás de su apariencia cotidiana
Guardaban la ternura y el sol de medianoche.
Las madres los encontraban llorando
por un pájaro muerto
y más tarde también los encontraron a muchos
muertos como pájaros.
Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas
y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos
por un invierno de caricias.
Así fue como proliferaron en el mundo los portadores de sueños,
atacados ferozmente por los portadores de profecías habladoras
de catástrofes.
Los llamaron ilusos, románticos, pensadores de utopías
dijeron que sus palabras eran viejas
y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso es antigua
el corazón del hombre.
Los acumuladores de riquezas les temían
lanzaban sus ejércitos contra ellos,
pero los portadores de sueños todas las noches
hacían el amor
y seguía brotando su semilla del vientre de ellas
que no sólo portaban sueños sino que los multiplicaban
y los hacían correr y hablar.
De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida
como también habia engendrado
a los que inventaron la manera
de apagar el sol.


Los portadores de sueños sobrevivieron a los climas gélidos
pero en los climas cálidos casi parecían brotar
por generación espontánea.
Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias torrenciales
tuvieron algo que ver con esto.
La verdad es que como laboriosas hormiguitas
estos especímenes no dejaban de soñar y de construir
hermosos mundos,
mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se
llamaban compañeros,
que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban
en las muertes,
se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se ayudaban en el
arte de querer y en la defensa de la felicidad.
Eran felices en su mundo de azúcar y de viento
de todas partes venían a impregnarse de su aliento
de sus claras miradas
hacia todas partes salían los que habían conocido
portando sueños soñando con profecías nuevas
que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores
y de que el mundo no tendría que terminar en la
hecatombe.
Por el contrario, los científicos diseñarían
puentes, jardines, juguetes sorprendentes
para hacer más gozosa la felicidad del hombre.


Son peligrosos - imprimían las grandes rotativas
Son peligrosos - decían los presidentes en sus discursos
Son peligrosos - murmuraban los artífices de la guerra.


Hay que destruirlos - imprimían las grandes rotativas
Hay que destruirlos - decían los presidentes en sus discursos
Hay que destruirlos - murmuraban los artífices de la guerra.


Los portadores de sueños conocían su poder
por eso no se extrañaban
también sabían que la vida los había engendrado
para protegerse de la muerte que anuncian las profecías
y por eso defendían su vida aun con la muerte.
Por eso cultivaban jardines de sueños
y los exportaban con grandes lazos de colores.
Los profetas de la oscuridad se pasaban noches
y días enteros vigilando los pasajes y los caminos
buscando estos peligrosos cargamentos
que nunca lograban atrapar
porque el que no tiene ojos para soñar
no ve los sueños ni de día, ni de noche.


Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de sueños
que no pueden detener los traficantes de la muerte;
por doquier hay paquetes con grandes lazos
que sólo esta nueva raza de hombres puede ver
la semilla de estos sueños no se puede detectar
porque va envuelta en rojos corazones
en amplios vestidos de maternidad
donde piesecitos soñadores alborotan los vientres
que los albergan.


Dicen que la tierra después de parirlos
desencadenó un cielo de arco iris
y sopló de fecundidad las raíces de los árboles.
Nosotros sólo sabemos que los hemos visto
sabemos que la vida los engendró
para protegerse de la muerte que anuncian las profecías.

jueves, 23 de junio de 2016

Jorge Leónidas Escudero

Oro nestas piedras - Documental sobre Jorge Leonidas Escudero from Leandro Claudia Cristian on Vimeo.

Cada quien mira lo que quiera mirar, escucha lo que quiere escuchar.

En este conmovedor documental, yo le escuché estas cositas al gran maestro Escudero:

"Yo empecé por el amor a las piedras, quería saber que eran, que tenían adentro"

"En la Av. Circunvalación, los automóviles pasan raudamente creyendo que uno es tonto y no se da cuenta que no van a ninguna parte"

"Uno es como es, si yo veo ese pájaro y siento que hay algo ahí, escribo porque siento la necesidad de manifestarlo, siento que hay una significación, aunque ni yo mismo la comprenda"

"La belleza pareciera que es la presencia de algo que nosotros sentimos que favorece nuestra vida, como un golpecito de más vida"

"La poesía o se entiende, o no se entiende"

"En la poesía yo voy buscando la "palabra absoluta", que exprese completamente lo que siento, pero no se llega"

Sosieguesé on Jorge, sosieguesé. No se insista, quédese tranquilo maestro, que algo hemos aprendido. Y aunque los gobernantes se anden con eso de los ministerios de la modernidad y la saraza, nosotros bien sabemos que los hombres seguimos siendo lo que siempre hemos sido. Y que siempre hay y habrá oro nestas piedras.

Me lo abraza al juan por ahí, digale que lo quiero mucho.

Aprovecho pa´ abrazarlo a usted también, on Jorge.

Andrés Lewin

jueves, 16 de junio de 2016

José Watanabe






El baño

Mientras el agua cae
sobre tu cuerpo
                    yo pienso
que de todos los cuerpos del mundo
tú posees el más preciso.
Tienes algo de intercambiable
conmigo, algunos órganos secretos,
                           los más saludables y hermosos,
o el sabor
o la mirada.

Ayer
me acerqué por tus espaldas
y deslicé mis manos
bajo tus axilas
hasta tocar tus senos. De pronto
sentí
el temblor de una restitución:
si yo hubiera tenido tetas
serían
como las tuyas.


* * * * *


La ranita

Duermes mi complacida. Y veo
con qué perfección, equidistancia y malicia
se disponen en tu cuerpo tendido
tus yemas de gusto
                   concupiscente.

Ahora tus yemas están dormidas,
pero cuando están despiertas provocan muchas ocurrencias.
La que más provoca es tu ranita lúbrica
                  llamada clítoris.

(Entre las hojas de los trópicos
he visto ranitas coloradas, miniaturas
de carne húmeda
que se contraen o se adelgazan
                y nadie las comprende
porque son temperamentales
como las muchachitas humanas)
Tu ranita no late contigo, tiene vida propia
pero no puede deleitarse sola.
La desmesura de su deseo
haria estallar su minúsculo cuerpo. Necesita
extender su gozo
en un cuerpo grande como el tuyo,
                      y así sobrevive,
                                convidándote placer.

Antes de tu sueño
viene siempre un ángel plumado y casto
que peina tu piel y censura
a nuestra ranita.
Es que nadie la comprende.

Sólo yo.


martes, 26 de abril de 2016

Facundo D´Onofrio




4. 

De chico miraba con ojos grandes
la cara de la luna.
El cielo era un circo y las estrellas vértices de tiendas.
Me dijiste que no la mirara fijo
porque se enamora y no te deja
para nadie más.
Le tuve miedo a la luna
pero más miedo al amor.
Por las noches buscaba
cualquier charco de agua
y la miraba a través del reflejo
para que no se diera cuenta
de mí.

* * * * *

5.

Nunca pensé que el frío
diera tanta dicha.
Un abrazo de invierno puede más
que todo el verano.
El calor es un misterio entre dos personas.

Las plantas no pueden mentir
ni decir la sombra
sin embargo nosotros
no sabemos lo que ocurre
entre ellas y el mundo.

Pienso en cómo se ablanda
un corazón congelado.
Es como robarle un suceso
al pasado y darle
un sentido que no existe.

* * * * *

6.

Hay un escondite para la tormenta.
Si te lo digo ya no existe más.
s como el secreto
que al decirse
(aunque despacito y al oído)
deja de ser
es otra cosa
pero ya no un secreto.

Es un lugar oscuro
y puede darte miedo.
Pero allá no llueve y hay espacio
para acostarse
si uno se anima a dormir.

La entrada es un hueco.
Cuesta encontrarla
¡y qué difícil salir!
Pero no te preocupes por cosas
de las que se ocupará la noche.

* * * * *

9.

En círculos
recorrés
el inabarcable sol
con los ojos.
¿Qué hay del otro lado?
Si es que hay un otro lado
como en tus pensamientos.
Sin ojos
el inabarcable sol
te recorre en círculos.

* * * * *

10.

Prometí no involucrarme
en el sufrimiento de una estrella.
Tampoco en la fiebre
que empaña el aire
cuando nace la lluvia.
Ni en el rayo que lacera
la carne estrepitosa
del desastre.
Lo prometí en el patio
vulnerado y seco
del día después
junto a un limón empobrecido
que observaba
burlón
el sinsentido de las cosas.


* * * * *

33.

Hay, lo sé
un perro echado
en el rinconcito escondido
entre el banco de cemento
y el último árbol de la plaza
cuando cae el frío.
Ahí donde los perros se echan
porque aún quema:
quema el pasto
quema el cemento patinoso del banco
la tierra quema
queman cada una de las raíces del árbol
y sus hojas y sus ramas
queman también
quema el breve remolino
que se forma de repente
con el viento de la tarde
quema la tarde
hoy quema
y quemaba ayer
cuando jugábamos
a esa lenta escondida
de darnos un beso
hasta ser sorprendidos
por el invierno.

* * * * *

35.

Estábamos sentados a la mesa
en la cocina que daba al patio.
Habías llegado de trabajar.
Era una tarde de invierno
me enseñaste a escribir con pluma.
La televisión un murmullo
cada vez más lejano
pero recuerdo esa lapicera cuadrillé
y el mecanismo para colocarle el cartucho
como si la tinta aún estuviera fresca
y los años fuesen un engaño.

En el colegio pedían tinta azul
para vos era mejor que fuera negra.
Siempre pretendiste
educarme en solemnidades.

Hoy no mancho el papel con tinta
hoy completo todas las palabras
¿sabías, papá, ya entonces
que me enseñabas
a usar un armar?

viernes, 22 de abril de 2016

Santiago Rouaux




LO QUE IMPORTA ES LA MÚSICA
a Diego Spivacow

¡Ahí estaba! El amor de mi vida, el objeto de mi deseo. Sola, brillando bajo las lámparas dicroicas, en medio de una vidriera. Con sus micrófonos plateados, sus incrustaciones de nácar a lo largo del diapasón, su pintura reluciente, roja y dorada, y esa firma en el clavijero certificando que se trataba de un ejemplar original, y no de una vulgar copia. La guitarra con la que Slash, junto a los Guns and Roses, hizo delirar estadios enteros al ritmo de sus riffs, en temas como Welcome to the jungle o Sweet child o´ mine. La guitarra que Jimmy Page tocaba con un arco de violín durante el solo de Dazed and Confused, y a la que Ace Frehley, de Kiss, añadió una bomba de humo, para simular, durante los shows, que el voltaje de la música había hecho colapsar los circuitos eléctricos. La única e irrepetible Gibson Les Paul. Un instrumento con historia, con mística, con estilo.
―Sí, está buena ―dijo Fer.
―¿Buena? ¿Nada más? ¿Me estás cargando?
―Es linda. Yo qué sé.
―¡Es la mejor! ―dije, con la mirada perdida en las vetas de la madera.
Fer largó un chistido al aire.
―La mejor es la Fender Telecaster.
―¡Estás equivocado!
―La Telecaster tiene un sonido… ―hizo una pausa como buscando la palabra justa― más crudo, más estridente.
―Eso es cierto. Por los micrófonos. Igual, yo prefiero toda la vida el sonido de la Les Paul.
―No sé. A mí me parece una guitarra para viejos.     
―¡No tenés idea de lo que decís!
―¡Vos no tenés idea!
Era siempre la misma discusión. Los dos sabíamos cuál era la opinión del otro y que no nos íbamos a poner de acuerdo. Pero igual discutíamos. A lo mejor nos gustaba porque nos permitía exponer las virtudes de los instrumentos que admirábamos.
―¿Seguimos? ―dijo Fer.
―Dale.
Avanzamos por Talcahuano. La calle Talcahuano, a la altura del Centro, es el lugar de la ciudad donde se concentran las casas de música. Fer y yo aprovechábamos el rato libre entre la clase de gimnasia de la mañana y la hora de entrar al colegio, al mediodía, para recorrer esas cuatro o cinco cuadras, deteniéndonos en cada vidriera. Por supuesto, no teníamos plata para comprarnos nada, a excepción de alguna que otra púa y de esos cuadernillos que te enseñaban los acordes de las canciones, que nosotros practicábamos con las guitarras criollas. Pero no era lo mismo. Sin guitarra eléctrica, no era lo mismo. 
―Algún día vamos a tener nuestra banda ―dije.  
―¿Vos creés?
―Estoy seguro. Yo voy a tocar con mi Les Paul, y vos con tu Telecaster.
―¡Ojalá! ―dijo Fer―. ¡Pero yo hago la primera guitarra!
―¡¿Por qué?!
―Yo punteo mejor.
―Vos punteás más rápido. Pero más rápido no es mejor. Si no, mirá los solos de Gilmour.
―¡Está bien! ¡Tenés razón! Nos turnamos y listo. Un tema cada uno.
―Me parece bien ―dije.
―¿Y de dónde vamos a sacar al resto de la banda? Necesitamos un baterista y un bajista. Como mínimo.
Me quedé pensando.
―¡Ya sé! Podemos poner avisos en las revistas de música. Seguro hay un montón de gente que quiere tocar.
―¡Buena idea! También tenemos que conseguir un tecladista. Así podemos meter efectos raros, como en las canciones de Pink Floyd.
―¡Y un saxofonista!
―Y el cantante ―dijo Fer―. No te olvides del cantante.  
―¿Para qué? Podemos cantar nosotros.   
―¡No! El cantante es fundamental. Un cantante en serio, no un guitarrista que además canta. Las bandas con cantante dieron siempre los mejores recitales. The Doors, por ejemplo.  
―Eso era gracias a Morrison, que era un genio en el escenario.
―¡Y bueno! Tenemos que conseguir alguien así.  
―¡Claro! ¡Como si fuera tan fácil!
Nos detuvimos frente a la siguiente vidriera. Una larga hilera de guitarras y bajos colgaba del techo. Al fondo, se apilaban los amplificadores Marshall. Saxos, armónicas, micrófonos, sintetizadores y teclados. Y en el centro de la escena, como estrella principal, una batería TAMA, con doble bombo, y tones y platillos asomando de todos lados. Detrás de ella, un póster enmarcado de Lars Ulrich, baterista de Metallica, tocando un instrumento idéntico al de la vidriera.
―Nuestros temas tienen ser fuertes ―dijo Fer―. Nada de hacer canciones flojitas.
―¿Y qué es una canción flojita? ¿Se puede saber?
―Esas baladas que te gustan a vos.
―¡Pará! Hay un montón de baladas que tienen muchísima fuerza. ¿Bohemian Rapsody te parece una canción flojita?
―No.
―¿Y Stairway to Heaven?
―Tampoco.
―¿Y…?
―Está bien, está bien… Ya entendí. A lo que me refiero es a esos temitas que hablan de amor. No los aguanto. Lo único que te pido es que los nuestros no hablen de amor.
―¿Y de qué querés que hablen?
―No sé. Pero ya hay demasiados canciones así.
―¡Y! ¡Por algo será! Es un tema que no se agota nunca.
―Es un tema fácil. Ponés dos o tres versitos sensibles, que te quiero, que te extraño, y ya está.  
―¡Nada que ver!
Me quedé pensando en la canción que había compuesto la noche anterior, tocando la guitarra bien suave, con el oído pegado a la caja de resonancia, para no despertar a mi hermano. Era un tema que tenía todo lo que a Fer no le gustaba: una balada que hablaba de amor. Iba a tener que disfrazarla un poco, acelerar el tiempo, cambiar algunos tramos de la letra, si quería tocarla con la banda. Tal vez, podía recurrir a la poesía surrealista, esas expresiones raras pero hermosas, como las que usaba el flaco Spinetta en sus canciones. 
―¡Mirá esas cajas! ―dijo Fer, señalando unos parlantes enormes― ¿Sabés la potencia que te dan esas cajas?
―¡Me imagino!
―En nuestros recitales, necesitamos equipos así.
―¡Sería increíble! ―dije―. Igual, los equipos no son todo. Para dar un buen recital, los técnicos son tan importantes como los equipos.   
―¡Absolutamente! Una banda son los músicos más los técnicos.   
―Tenemos que conseguir un sonidista, por ejemplo.  
―¡Y un iluminador! ―dijo Fer―. Sin una buena iluminación, no se van a lucir nuestros instrumentos en el escenario ―y se puso a hacer la mímica de un solo de guitarra, como si estuviera en medio de un show.
―¡Eso es lo de menos! Lo importante es cómo suena la banda. No lo perdamos de vista. Lo que importa es la música.
―¡El espectáculo también es importante!
―Sí. Pero…
―Ya vamos a tener tiempo, cuando entremos al estudio de grabación, de preocuparnos por el sonido. Nuestros recitales tienen que ser otra cosa: algo vivo, algo festivo…
Tenía razón. No en eso de descuidar la calidad de la música en vivo, que era una tontería, sino en lo del disco. Toda nuestra energía tenía que estar ahí. Porque los recitales son importantes, sin duda, pero una banda hace su entrada en la escena musical cuando lanza su primer álbum, no antes.  
―Vamos a necesitar un productor ―dije.
―¿Qué cosa?
―Cuando grabemos.
―Ah, sí. Mientras no se meta con la parte creativa...    
―El trabajo del productor es justamente ese, meterse con la parte creativa. ¿O te pensás que los Beatles hubieran sido los Beatles sin George Martin?
―No sé. No me convence la idea de que haya un viejo en el estudio diciéndonos qué hacer y qué no hacer.
―No es tan así…
―Además, nosotros vamos a ser grandes por nosotros mismos. No necesitamos a un productor para eso. ¡Confiá en mí!
Adiós a mi viejo sueño, pensé, de grabar un disco experimental que mezclara nuestras canciones con sonidos tomados del ambiente y efectos de sintetizadores. Era imposible grabar un álbum de esas características sin la ayuda de un productor. Pero no importaba. Podía guardar el proyecto para cuando emprendiera mi carrera solista. Porque todos los grandes músicos tienen, tarde o temprano, una carrera solista. Y yo no iba a ser la excepción. Pero eso no podía comentárselo a mi amigo. Al menos no por el momento. 
―¡Uy! ¡Qué tarde se hizo! ―dijo Fer, mirando el reloj en su muñeca―. Nos van a poner media falta. ¡Vamos! ¡Apurate! ―y agarrándome de un brazo, me obligó a avanzar, en dirección al colegio. 

Inédito.

lunes, 11 de abril de 2016

Maria Fonseca



En el bar de la calle empedrada...


I.

Soy una silueta finita y colorida
sentada a la mesa, del bar de la calle empedrada
salgo anónima en algunas
fotos de turistas de quién sabe dónde
me peino con disimulo
para salir en las fotos
soy yo
y esa silueta finita y colorida.


II.

En la mesa de al lado
desayunaba una señora
de rostro regular
salvo por sus enormes
fosas nasales

podía tragarse todo el aire
de una sola inspiración
y dejar al mundo
seco.


III.

Lo acabo de decidir
voy a emborracharme
después de un breve diagnóstico concluí:
tengo el dinero para pagar la cuenta
estoy sentada en la mesa más cercana al río
mi cuarto de hotel queda a diez cuadras
las calles adoquinadas
están repletas de turistas
que seguro serán amables
si me caigo
no tengo excusas
está nublado
voy a emborracharme.